
Título: La República
Autor: Platón
Año de publicación: Escrito entre los años 390 y 370 a. C., aproximadamente
Nº de páginas: 442
Primera lectura de la obra: 2010
Segunda lectura de la obra: 2019
Platón es, junto a Aristóteles, el más influyente de los antiguos filósofos griegos. Dejó buena cantidad de obra escrita, casi toda ella en forma de diálogo. La República es el más extenso de éstos, y en él el autor expone casi todas sus preocupaciones e intereses filosóficos. Empieza el relato con una reunión en casa de Polemarco, uno de los participantes del diálogo. A partir de una serie de opiniones sobre lo que es la justicia, Sócrates empieza a desarrollar su tesis sobre cómo debe ser un Estado ideal, un Estado que, todo sea dicho, no existe ni ha existido nunca, a partir del argumento de que, para explicar lo justo y lo injusto, sirve mejor usar de ejemplo un Estado, y no un hombre particular, basándose en la presunción de que «la justicia se mostrará en él (Estado) con caracteres mayores y más fáciles de discernir» (libro segundo, 369a). Las carencias personales sólo pueden resolverse por medio de los demás, dice, y todos proveen para todos, llegando de este modo al comercio entre personas, primero, y entre estados cuando se desea abarcar todas las necesidades. Cuando el Estado crece o queda consolidado, necesita defenderse de las posibles agresiones externas, por lo que habrá que formar guerreros. Para éstos, Platón, mediante Sócrates, expone que estas personas han de ser criadas específicamente para eso mediante el desarrollo de la gimnasia y de la música, pero de una música específica. Esta especificidad también la aplica Platón en la poesía y la fábula, con las que se manifiesta en desacuerdo, sobre todo con el relato homérico, ya que, dice, casi todo son discursos falsos e imitativos. De aquí, se ha de seguir, para crear el Estado, con los más especializados de sus individuos: los gobernantes. Acaba manifestando que han de ser filósofos verdaderos, personas que no se dejen engañar por las apariencias y sean amantes del gran objetivo de la filosofía, que es la búsqueda de la belleza y la verdad.
En este libro, Platón explica su famosa teoría de la caverna: ese lugar oscuro en el que las personas están sujetas mirando al frente y observando las sombras de la pared que, a espaldas de ellos, despide la luz de la auténtica realidad. Salir de ese estado supone deslumbrarse al principio, para luego comprender la auténtica esencia de las cosas. Pero si se regresa a la caverna, las personas que nunca han visto al sol de frente jamás entenderán a quien sí lo ha visto.
Los diálogos platónicos siguen un sistema muy sencillo: alguien explica (normalmente Sócrates), a veces haciéndose preguntas que él mismo contesta, y el resto se limita a escuchar soltando alguna frase de asentimiento de vez en cuando o poniendo algún reparo del tema tratado, que el sabio se encarga de solucionar. A mí siempre me han parecido muy hermosos los diálogos de este autor y filósofo de la Antigua Grecia, sobre todo por la manera de abordar sus temas. Su diálogo El banquete (escrito hacia los años 385/370, a. C.) está considerado como una obra de gran belleza literaria, dejando aparte el hecho de que sea o no filosófica. En La República, obra de madurez, Platón hace un repaso general de casi todas sus preocupaciones filosóficas, tanto a nivel de sociedad y humanismo, como a nivel del mundo de las ideas. La propuesta que hace para construir un Estado, él mismo comenta que es inviable.
Hay algo que siempre me ha sorprendido de este autor: su aversión a la fábula y a la poesía. Reniega de Homero, por ejemplo. Que exponga en este libro como algo que no se tiene que hacer (enseñar literatura) para que un Estado sea más eficiente, hace ver, claramente, al que lo lee, que no le molesta ni un ápice aplicar censura en su modelo de Estado.
Que después de dos mil cuatrocientos años este filósofo se siga comunicando con nosotros, dice mucho a su favor. Su visión del mundo, o parte de ella, aún sirve, porque es universal e inherente a la especie humana. Fundó los cimientos de gran parte de la filosofía posterior, y dio pie al noúmeno kantiano, ya que Kant toma mucho del mito de la caverna para ofrecer su teoría de lo indiscernible e incomprensible que resulta la «cosa en sí».
Quienes aspiren a comprender más de la filosofía y de la realidad en cuanto como algo que resulta (o intenta resultar) abarcable por la metafísica, han de leer, como mínimo, estos otros libros que complementan y enriquecen a éste: Crítica de la razón pura (1781), de Immanuel Kant, El mundo como voluntad y representación (1859 la 3º edición, que es la completa), de Arthur Schopenhauer, Tractatus lógico-philosophicus (1921), de Ludwig Wittgenstein. Sobre la realidad como ente metafórico y literario, me permito la licencia de recomendar mi libro Fábula de la redención (2013), en las páginas donde mis personajes Lanngo y Walter la diseccionan poéticamente.
