Mi concepción del mundo

Título: Mi concepción del mundo

Autor: Erwin Schrödinger

Año de publicación: 1961

Nº de páginas: 158

Primera lectura de la obra: año 2015

Segunda lectura de la obra: año 2019

De este premio Nobel en física quedará para la posteridad su famoso experimento del gato. Pero yo voy a hablar de sus libros, en concreto del libro que nos atañe en este momento. Parece ser que Schrödinger era aficionado a leer filosofía, y esto es algo que no me sorprende en absoluto ya que toda aquella persona que dedica su vida al estudio y desarrollo de alguna rama del saber o de la ciencia, normalmente intenta ampliar el campo de sus conocimientos, aunque sea de modo autodidacta, como es el caso. Schrödingen filosofó bastante bien pero no tenía dotes literarias. El libro que nos ocupa está lleno de sobrentendidos que le atañen sólo a él mismo, y a partir de ahí el lector tiene que descubrir qué le quiere decir el autor. Esto se da siempre en personas que carecen de calidad descriptiva.

En mi libro Minucias (2019) tengo un anexo en el que hay cuatro propuestas que, en su conjunto, titulé como Pensamiento especulativo. Luego, en una propuesta en particular, titulada Sobre el gato, hago observaciones sobre un aspecto del famoso experimento de este señor. Con esto quiero decir que el pensamiento de Schrödingen es poderoso y abarca y abarcará mucho en todas las generaciones.

Mi concepción del mundo está dividido en dos partes: La búsqueda del camino (1925) y ¿Qué es real? (1960). 35 años entre un texto y el otro. Casi nada. Luego, en el ejemplar que yo he leído, hay unas pocas páginas autobiográficas que el autor tituló Mi vida (1960). En la primera parte Schrödingen aborda desde la metafísica occidental y oriental los problemas de la identidad del ser y de la percepción del mundo, tanto individual como colectiva. Finalmente aborda el tema que para él, en este primer libro, es el de mayor envergadura: la consciencia. Afirma, y no le falta razón, que los procesos de la consciencia se dan “en la materia orgánica y viva, es decir, con ciertas funciones nerviosas”. Más tarde intenta discernir lo orgánico de lo inorgánico, demostrando que, como pensador, intenta darles solución a los problemas que se le van planteando a medida que avanza en el desarrollo de lo que desea concretar. Afirma, en el penúltimo capítulo del primer libro, que la consciencia desaparece cuando las cosas se repiten constantemente y que, actuando como un “diferencial”, surge de nuevo cuando en el sujeto se produce un cambio que reclama su atención, luego ese cambio es “readaptado” por la consciencia, y vuelta a empezar. Finalmente aborda aspectos sociales de la moral, del egoísmo humano y del devenir de la especie.

La segunda parte del libro nos habla del lenguaje y de su capacidad de hacer que el mundo nos resulte coherente. ¿Hay un mundo exterior real o quizás todos somos aspectos diversos del “Uno”?, se pregunta. Según él, la segunda proposición conlleva un conflicto con la identidad. Ante la serie de disyuntivas que le supone todo esto, considera que hay que salvarlas mediante una ética sustitutoria que nos lleva a la moral utilitaria, la cual va más allá del Yo.

La parte biográfica es muy breve y traza los aspectos de su vida que él consideraba más significativos.

Estamos ante un libro que requiere de conocimientos de filosofía. La prosa a menudo carece de nexos y eso dificulta, aun más si cabe, su lectura. Para mí se trata de una obra que sólo resulta atractiva a los amantes de la filosofía, o a aquellas personas que alguna vez se hayan sentido interesadas por este científico.

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