La transmigración de Timothy Archer

Título: La transmigración de Timothy Archer

Autor: Philip K. Dick

Año de publicación: 1982

Nº de páginas: 224

Primera lectura de la obra: año 1990

Segunda lectura de la obra: año 2019

Mi primer encuentro con una obra de este autor fue en 1986. Comencé a coleccionar, vía quiosco, los volúmenes de ciencia ficción que en aquel entonces estaba editando la editorial Orbis. Leí su novela Ubik (1969), y la verdad es que me impactó, tanto, que repetí su lectura en 1991. Pero desde 1986 hasta 1991 existe un recorrido entre este escritor y yo:

Abrumado por el impacto que supuso en mí la lectura de Ubik, no tardé en leer otra novela suya que también se editó en esa colección. Resultó ser Ojo en el cielo (1957), y pese a que me gustó también mucho, quedé un poco con la mosca detrás de la oreja, ya que el autor repetía tema. Esto, en aquel momento, me hizo pensar en que Philip K. Dick era un escritor de esos que escriben novelas con mucha rapidez sin importarles el repetirse cada dos por tres. Luego, al poco tiempo, en 1987, leí las otras dos obras suyas que aparecen en la citada colección: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) y El hombre en el castillo (1962). Con estas dos novelas constaté mi primera impresión de que era un enorme escritor, pero ya la duda había germinado en mí. Fue poco después, cuando vi en el escaparate de una librería un ejemplar de una colección de Martínez Roca con la novela Nuestros amigos de Frolik 8 (1970), en que pensé que se trataba de un escritor casi de novelitas de quiosco: demasiado prolífico. Pero un buen día entré en la librería y tuve en mis manos ése ejemplar, leí una pequeña biografía del autor que había en las páginas finales del libro y vi que estaba fallecido desde hacía más de cinco años, concretamente desde 1982. A mí ese breve flujo de información me supuso una pequeña conmoción, porque la serie de ideas y prejuicios que me había ido creando sobre él, con ese dato cambiaban radicalmente. Resulta que había escrito muchas obras, sí, pero no los centenares de novelitas que tienen a su cargo los escritores de quiosco, además era realmente estadounidense, por lo que su nombre no era un seudónimo, como más de una vez yo había pensado, relacionándolo una vez más con los autores de quiosco (tipo de novelitas de las que yo, hasta hacía poco, había sido un gran consumidor). Desde entonces, me dediqué a leerlo y a valorarlo como realmente se merece.

La transmigración de Timothy Archer (1982) es la última novela que escribió Philip K. Dick, en 1981 (luego escribió otra novela que dejó inacabada debido a su fallecimiento). En esta obra se puede observar la enorme madurez estilística que llegó a adquirir el autor con el transcurrir de los años: una prosa serena en la que se expone solamente lo necesario, sin que le falte ni le sobre nada. La novela está escrita en primera persona y la narra Angel Archer, la nuera de Timothy (Tim) Archer, erudito y obispo de Berkeley. En realidad, salvo algunos momentos en que se produce una suerte de corriente de conciencia, la técnica usada por el autor es la que se conoce como de estilo libre indirecto, ya que el protagonista principal es Tim, visto desde lo que nos cuenta Angel. En la novela, Tim va cambiando de parecer a medida que desaparecen su hijo Jeff, marido de Angel, y, luego, su amante Kirsten, ambos suicidas. Tim, persona inconstante en sus creencias, pasa de pensar en que hay un libro escrito 200 años antes del advenimiento de Jesús del que, según el cual, éste toma sus mandamientos para su obra de proselitismo, a ir al encuentro de médiums para hablar con fantasmas.

La cristiandad, se dice en ese libro, se debe a un hongo con el cual se alcanzaba la inspiración divina. Más tarde, Tim viajará a Israel a la búsqueda de ese enigmático hongo, pero antes de eso pasará por experiencias ocultistas, en el intento de ponerse en comunicación con su hijo fallecido, Jeff. Hay otro personaje que es muy importante en la novela: Bill, hijo de Kirsten, esquizofrénico y dotado de una capacidad lógica difícil de rebatir. Bill es importante en lo que se refiere a la transmigración de Tim.

La novela comienza con Angel narrando el asesinato de John Lennon, acontecido ese mismo día, mientras va camino de un seminario en Sausalito, donde le explicarán el sentido de la vida por cien dólares. A partir de aquí se produce aquello que tanto deseaba hacer Miguel de Cervantes y que le hizo escribir Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), es decir, la novela se precipita hacia el pasado para contar los últimos años de vida de Tim, Jeff y Kirsten, y luego, hacia el final del libro, volver al presente para continuar el comienzo de la obra. O sea, Dick utiliza, y con enorme precisión, la técnica del relato contado en in media res.

Me lo he pasado muy bien releyendo este libro. La prosa de Dick ha alcanzado en él tal nivel de maestría, que sólo con leer sus serenas palabras el lector siente cierta sensación de paz. Luego no hay que dejar de lado que el libro en sí mismo está lleno de sabiduría y de significado. No es una novela de género, a mi entender corresponde a la narrativa general, y si hubiese que adjudicarle un género, sería el de novela religiosa y filosófica.

Después de su fallecimiento, la fama de este escritor fue en aumento, y sigue incrementándose en nuestros días, sobre todo porque el cine ha tomado muchas de sus ideas para llevarlas a la gran pantalla. De hecho, murió poco antes del estreno de la primera película que se hizo basándose en sus textos: Blade runner (1982). También, a raíz de su muerte y su cada vez mayor fama, se han publicado libros en los que él aparece como protagonista. Yo mismo, en la primera novela que escribí, cuyo borrador data de los años 1995/96, Fábula de la redención (2013), hago que aparezca un misterioso personaje que se llama Felipe Cipolla. Este nombre está tomado de: Philip: Felipe; K.: “Ci”, para españolizarlo; y Dick: “Polla”, ya que Dick en inglés significa “Pene”.

Con este dato para curiosos doy por concluida la reseña.

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